sábado, 24 de mayo de 2008

WEST SIDE STORY


De pequeño siempre imaginaba así Nueva York, incluso con esos colores. La inmortal historia de Romeo y Julieta corría, cantaba y bailaba por las avenidas en cinemascope. Toni cortejaba a María en un callejón de postal, los duelos con navajas danzaban bajo las luces de las farolas. A pesar del trágico desenlace de la historia todo resultaba hermoso. Sabía que, una vez llegados los créditos finales, podía volver una y otra vez a esas calles, agazaparme en sus terrazas y observar a Toni, de nuevo, cortejar a María en aquel callejón de postal.


2 comentarios:

José Riqueni dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
José Riqueni dijo...

musical donde los haya

9/10